En nuestra experiencia asistiendo a charlas y conferencias sobre digitalización e Industria 4.0 y siendo ponentes en muchas de ellas, nos hemos encontrado muchas veces con una cierta percepción entre las empresas medianas y pequeñas de que “esto no es para mí” o “mi empresa no está preparada” cuando hablamos del gemelo digital  como una tecnología clave para el futuro más próximo.

Existe una percepción muy extendida que identifica nuevas tecnologías=problemas. Obviamente, no vamos a presentar el proceso de implantación de cualquier tecnología disruptiva como un camino de rosas; sería absurdo pensar así, pero no por ello es menos cierto que las tecnologías cada vez están más maduras, sus tiempos de implantación son menores y todo el proceso es mucho más sencillo e intuitivo de lo que podría parecer a primera vista.

Miremos a cualquier empresa de hoy en día, tanto en su área de producción como en todos sus departamentos, y comparémosla con cómo se funcionaba hace 15 años, cuando el teléfono y el fax eran los reyes de la oficina y la automatización de la producción era mucho menor. Es cierto que muchas empresas se han quedado por el camino, pero una empresa media, a día de hoy, es mucho menos dependiente del teléfono y el fax a la hora de realizar, recibir o confirmar pedidos, las empresas de logística nos permiten realizar un tracking en tiempo real de cualquier envío y en la planta de producción hay pantallas táctiles, sistemas de control digital y máquinas automáticas donde antes no las había, por poner tres ejemplos.

Vivimos una época de revolución tecnológica en la que los tiempos de llegada e implantación de nuevas tecnologías se aceleran. Lo que antes podía tardar 10 o 12 años en llegar a ser de uso cotidiano hoy tarda la mitad, y esos tiempos van a seguir bajando porque la locomotora de la innovación está acelerando de forma sostenida.

Quedarse quieto no es una opción

La economía ya es plenamente digital. Esto es válido para todos los sectores productivos, desde la agricultura o la producción de materias primas a la industria manufacturera o de servicios. Es cierto que hace algunos años no disponíamos de la conectividad adecuada para que las tecnologías digitales pudieran desarrollar todo su potencial, pero eso ya es historia, y aún lo será más con la reciente llegada de la tecnología de comunicación 5G. Ante esta perspectiva, no hacer nada o esperar a que lo hagan otros primero supone una pérdida clara (y a veces irreversible) de competitividad. Estamos hablando de mejoras en la productividad que alcanzan el 20%, que no es ninguna broma. Ante la nueva Revolución Industrial que supone la Industria 4.0 cualquier empresa está obligada a reaccionar, porque la empresa que no lo haga tendrá serias dificultades para competir.

Gemelo digital accesible: el reto de Norlean

En Norlean tuvimos claro desde el principio que nuestra razón de ser era “democratizar” el gemelo digital como una herramienta básica de la Industria 4.0. Es decir, convertir una herramienta muy compleja que ya funciona en muchas grandes factorías en algo más simple y accesible, incluso por personas sin conocimientos de ingeniería, pero no por ello menos potente. El resultado es NOA (Norlean Operations Analyzer), que es algo mucho más que un software al uso. Se trata de una herramienta que es capaz de alimentarse de datos de fuentes muy diversas (y que ahora mismo están dispersos en aplicaciones diferentes), procesarlos mediante potentes algoritmos de inteligencia artificial y utilizarlos para realizar una recreación virtual en 3D tanto de la situación actual como de cualquier escenario que se desee simular. En pocas palabras, nos permite pasar de un enfoque reactivo (tomamos decisiones en función de los resultados ya pasados y que, por tanto, no podemos cambiar) a un enfoque predictivo (tomamos decisiones en función de la simulación de diferentes escenarios futuros y sabiendo cómo reaccionará la empresa ante cada uno de ellos). Esto supone una revolución en la planificación de las inversiones, optimización del CAPEX, layout, planificación de las necesidades de personal y, en general, de todos los recursos necesarios para alcanzar los resultados que se quieren obtener.

La idea que subyace detrás de nuestro gemelo digital no es sustituir nada, sino añadir una capa superior que permita la interpretación correcta y científica de los datos sin necesidad de ser un experto en ingeniería industrial. Nuestra experiencia de décadas en el campo de la ingeniería y la optimización de la gestión nos ha permitido volcar todo ese conocimiento en una herramienta flexible, adaptable a las necesidades de cualquier empresa o institución. Podemos simular resultados de producción, pero también podemos simular qué pasará con el tráfico de una ciudad en distintos escenarios o cómo será el rendimiento energético de un edificio antes de construirlo o reformarlo, por poner tres ejemplos de actualidad.

El futuro no espera a nadie. Es hora de plantearse seriamente dar un enfoque diferente a la gestión. NOA es la herramienta de Norlean que lo hace posible.