Cuando se habla de Industria 4.0 y sus tecnologías asociadas, automáticamente pensamos en incremento de productividad y en la mejora de la ecuación coste/beneficio. Pero si precisamente hablamos de que muchas de las tecnologías de la Industria 4.0, como el gemelo digital, tienen como objetivo dotar a las empresas de un enfoque predictivo en la gestión basado en el procesamiento de gran cantidad de datos, no podemos olvidarnos de que un elemento clave en el futuro inmediato va a ser la sostenibilidad de los negocios desde el punto de vista ambiental.

La Unión Europea tiene una apuesta clara de lucha contra el cambio climático y la descarbonización de la economía, así como una batalla abierta contra el uso excesivo de plásticos, que de un modo u otro acaban siendo uno de los problemas críticos para los ecosistemas marinos. Como hemos visto en alguna imagen que circula por internet, el mar comienza en la boca de alcantarilla más próxima, independientemente de donde vivas.

Este compromiso, plasmado en el Acuerdo de París para la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, hace que la UE ya haya definido que la lucha contra el cambio climático va a ser una prioridad legislativa para el Parlamento Europeo, una vez constatado el rotundo fracaso del mercado europeo de cuotas de emisión de CO2 ya que no ha servido para su finalidad principal, que era la reducción de emisiones. Es de esperar, por tanto, un endurecimiento importante de las obligaciones medioambientales de las empresas europeas para los próximos años.

Simulación, modelado y gemelo digital, claves para mejorar la sostenibilidad

Para poder reducir de forma eficaz y duradera las emisiones de gases de efecto invernadero y la generación de residuos, es necesario saber cuántos gases estamos generando en este momento fruto de nuestra actividad empresarial. Esto supone la recogida de gran cantidad de datos para realizar un inventario de emisiones en toneladas equivalentes al año. Ahí debe incluirse todo, tanto las emisiones directas generadas en nuestros distintos procesos como las indirectas, derivadas del consumo de agua, energía, materias primas diversas, operaciones de logística…

La reducción de la emisión de gases de efecto invernadero (no sólo hablamos de CO2, otros gases como el metano generan un efecto invernadero mucho mayor) se consigue por tres vías:

  • Implantando tecnologías de producción más limpias
  • Reduciendo el consumo de agua y energía y/o sustituyendo las fuentes de energía contaminantes por energías renovables y neutras en carbono
  • Compensando las emisiones realizadas con acciones ambientales que retiren CO2 de la atmósfera y lo fijen en el suelo (fundamentalmente mediante la plantación de árboles)

Además de la emergencia climática sobre la que existe un consenso científico mayoritario (lo que supone un compromiso de responsabilidad social que afecta a todas las empresas), nos hallamos ante un escenario de una más que probable subida de impuestos y tasas medioambientales, además de una previsible reforma y extensión del sistema de cuotas de emisión, que ahora sólo afecta a las grandes plantas industriales y de producción de energía.

En este contexto, las tecnologías de la Industria 4.0 tienen mucho que aportar, especialmente las tecnologías de simulación como el gemelo digital. Si queremos (y no vamos a tener más remedio) reducir nuestras emisiones netas, tenemos que empezar por ser capaces de monitorizarlas de forma eficaz. No podemos reducir lo que no podemos medir. Y las máquinas son tremendamente eficaces a la hora de medir y proporcionar datos fiables.

Por tanto, nuestro gemelo digital debe tener en cuenta los distintos parámetros de emisiones. A la hora de invertir en tecnologías limpias, es importante ser capaces de simular qué pasará y en cuánto podemos reducir las emisiones si las implantamos. Por ejemplo, antes de lanzarse a adquirir una flota de vehículos eléctricos o valorar alternativas menos contaminantes en el transporte, debemos valorar cuidadosamente la ecuación coste/beneficio, incluyendo entre estos costes y beneficios los derivados de la generación o no de gases de efecto invernadero. Tenemos ya disponibles un amplio abanico de tecnologías para reducir las emisiones, pero es imprescindible poder simular los distintos escenarios y el resultado final para definir un plan de implantación. Y para ese tipo de simulaciones, el gemelo digital es una herramienta potente, versátil y en tiempo real. Del mismo modo que tenemos un inventario permanente de stocks en almacén, debemos tener un inventario permanente de emisiones.

Lo mismo sucede con las alternativas al plástico. ¿Cuánto cuesta implantar esas alternativas y qué consecuencias van a tener sobre la generación de residuos y sobre los costes de fabricación? Necesitamos datos fiables sobre los que poder ejecutar simulaciones para decidir qué opción es la más adecuada.

La competitividad ya no va a medirse sólo en resultados económicos. En muy poco tiempo las empresas tendrán que ser competitivas en sostenibilidad si no quieren soportar una carga impositiva creciente y unas consecuencias imprevisibles sobre su reputación corporativa. Es hora de actuar y ponerse las pilas. El momento es ahora.