Abrir publicación

Energía 4.0: el gemelo digital en el sector energético

Estamos avanzando exponencialmente hacia un ecosistema más inteligente y digitalizado. No se puede predecir en qué momento el mundo se habrá digitalizado de forma extendida, sin embargo, se observa que cada vez más sectores se van incorporando a la Transformación Digital. Vemos cada día más hogares, ciudades, móviles, asistentes, sistemas de seguridad, iluminación o termostatos inteligentes, que a través de la implementación de gran cantidad de dispositivos IoT, aportan la “inteligencia” y generan grandes volúmenes de datos, que exigirán formas efectivas para su procesamiento y análisis. Así como también exigirá fuentes de energías eficientes y un sistema de gestión inteligente de estas. La transformación digital de la Industria 4.0, lleva consigo la exigencia en la aceleración de la Energía 4.0.

Cuando decimos que todo se está digitalizando, nos referimos a una nueva forma digital de interactuar. Actualmente los sistemas de gestión energética dependen en gran medida de la intervención manual y de la toma de decisiones en muchas ocasiones intuitivas, basadas en pocos datos, o datos provenientes de diferentes fuentes que han de compilarse de forma manual. La implementación de la tecnología del Gemelo Digital, es necesaria como solución a este reto de integración, el Gemelo Digital aporta al sector energético reducción de costes, gestión inteligente de la red, toma de decisiones para el óptimo almacenamiento de la energía, mantenimiento de plantas y generación, análisis de costes, etc.

GESTIÓN ENERGÉTICA MEDIANTE GEMELO DIGITAL. ENERGÍA 4.0.

Como una de las 10 principales tendencias tecnológicas estratégicas de Gartner para 2019, el Gemelo Digital, es una réplica virtual o modelo de simulación de cualquier proceso u objeto físico. A pesar de existir desde hace más de una década, la tecnología de Gemelo Digital comienza a crecer en los últimos años, debido a los avances en otras tecnologías como BigData, IoT, RV e IA.

En NORLEAN, hemos desarrollado la herramienta inteligente NOA, con tecnología de Gemelo Digital, integrable con las tecnologías Big Data, IoT, Realidad Virtual e Inteligencia Artificial. Es una herramienta totalmente transversal y aplicable a cualquier sector, modelo de negocio o empresa.

Un primer paso para tratar de comprender mejor el funcionamiento de cualquier sistema real es hacer un modelo matemático y estadístico, que resuma sus partes esenciales en lenguaje matemático. Para ser útil, un modelo debe incorporar elementos de realismo y simplicidad.

Las principales aplicaciones de los Gemelos Digitales son las siguientes:

  • Diseño y desarrollo de procesos. Las compañías pueden realizar simulaciones y pruebas en un ámbito completamente virtual, anticipando necesidades futuras y evitando fallos en el entorno real.
  • Gestión de vida de producto. Es mucho más barato y eficaz desarrollar y testar los productos desde la plataforma virtual que hacerlo con el producto físicamente, se pueden crear infinitas copias del Gemelo Digital y testear diferentes escenarios con parámetros extremos.
  • Prevención de fallos de las máquinas. Es una de las aplicaciones con mayor aplicabilidad a día de hoy que el Gemelo Digital podría tener en la industria.
  • Mantenimiento de los equipos. Es posible la evaluación de soluciones antes de realizar reparaciones físicas, lo que agilizará las labores de diagnóstico y mantenimiento de sus equipos de producción y sus redes de comunicación.
  • Análisis de costes de producción. La simulación de todo el proceso permite no solo poder determinar la mejor disposición y combinación de equipos y procesos, sino también el conocimiento de los costes operativos y energéticos de todo el sistema de producción.
  • Simulación energética. Permite analizar los datos de consumo y calidad de red mediante los cuales se puede modelar la demanda energética de todas las instalaciones del sistema, permitiendo calcular los costes energéticos en base a diferentes escenarios de producción y/o parámetros de proceso.

Por otro lado, NORLEAN con NOA integra todos los datos de la cadena de valor de la empresa, desarrollando una herramienta totalmente disruptiva en el ámbito de la simulación y análisis de todo el modelo de negocio, incluyendo la gestión energética, facilitando:

  • Realizar simulaciones y escenarios del consumo energético de la empresa, para anticiparte en la toma de decisiones, conociendo con inmediatez y exactitud cuántos escenarios haya simulado.
  • Visualizar toda la cadena de producción y demanda de energía.
  • Mejorar la Competitividad de las empresas, en términos de propuesta de Valor.
  • Multiplicar por 4 la velocidad y la calidad de la gestión; permite que las revisiones trimestrales sean mensuales; las mensuales sean semanales; las semanales sean diarias, etc.
  • Gestionar el proceso de Digitalización + Industria 4.0, simulando en el mundo virtual, todas las tecnologías antes de ser aplicadas en el mundo real, además de integrarlas.

En definitiva, el aporte de valor con NORLEAN y NOA permite mejorar la productividad de las empresas, al mismo tiempo que las dota con ventajas competitivas, en el sector energético, específicamente, la Energía 4.0 conlleva la reducción de costes de implantación y optimización de la demanda energética para aprovechar las posibilidades que ofrece la Industria 4.0.

Las funcionalidades más relevantes que proporciona la implantación de NOA se describen a en los siguientes párrafos:

  • Facilita la toma de decisiones. NOA es una aplicación que acerca el componente simulación 3D a los niveles de dirección operativa y ejecutiva de la empresa, proporcionando una herramienta en la cual se describen los flujos de valor de la organización de manera visual, dinámica e interactiva con el objetivo de facilitar la toma de decisiones para la mejora de la eficiencia energética sin necesidad de conocimientos técnicos.
  • Diseño de infinitos escenarios 3D. Para las organizaciones resulta fundamental disponer de los recursos necesarios para conocer la evolución de demanda energética, estimándola en el transcurso del tiempo: pasado, presente y, especialmente, futuro.
  • Garantizar un proceso estable para la mejora continua que impulsa mejoras de eficiencia. El análisis de las respuestas obtenidas a través de los diferentes escenarios permite estimar el desempeño futuro de la actividad de la empresa para cada uno de los niveles definidos, con el objetivo de reducir el riesgo de las operaciones y facilitar la toma de decisiones, al disponer de una estimación numérica de sus consecuencias.
  • Automatización de la toma de decisiones en base a modelos lógico-matemáticos y estadísticos. La generación de soluciones y sus correspondientes simulaciones, la definición de los escenarios y la presentación de las mejores soluciones se estructuran mediante asistentes que guían al usuario de manera que su intervención se centre en la selección de los objetivos y la comprobación de los resultados arrojados.
  • No es necesario que el usuario sea especialista en programación. Una vez que el Gemelo Digital está construido y validado, la modificación en el sistema de variables o parámetros, de manera automática o manual por parte del usuario es una tarea muy sencilla.
  • Democratiza la tecnología 3D y el Gemelo Digital (Energia 4.0). La facilidad para modificar la estructura del modelo a partir de la interacción del usuario no especialista en programación, unido a la flexibilidad para representar el diseño y la operativa de sistemas diversos con suficiente precisión y la sencillez en su modificación, da lugar a lo que puede denominarse como una plataforma inteligente de simulación 3D.

La integración de NOA con las tecnologías BigData, IoT, Realidad Virtual e Inteligencia Artificial, permite plantear escenarios para predecir el consumo de recursos, tanto materiales como energéticos, y optimizar su utilización.

El Gemelo Digital NOA enfocado a la simulación energética (Energía 4.0):

  • Desarrollo y mantenimiento de redes inteligentes que están equipadas con sensores IoT.
  • Mejorar el rendimiento y la supervisión de las redes y procesos demandantes de energía.
  • A los proveedores de servicios de energía, tomar decisiones estratégicas informadas, reduciendo el riesgo y costes, mediante la analítica de datos en tiempo real.
  • Una mejor integración de todos los actores del sistema eléctrico y una transmisión eficiente de la energía.
  • Optimizar diseños futuros en las plantas.
  • Predecir ciclos de mantenimiento.
  • Prevenir perdidas de energía.
  • Reducir el tiempo de inactividades y mejorar el rendimiento.
  • Reducir los costos operativos y disminuir el riesgo de paros inesperados.
  • Ajustar y administrar mejor los consumos de energía

Según la consultora IDC, habrá una mejora visible del 30% en los tiempos de ciclo de los procesos críticos para las empresas que inviertan en Gemelo Digital.

Los principales actores de la industria del sector de energía y servicios públicos ya están aprovechando las capacidades de la tecnología Gemelo Digital:

  • British Petroleum utiliza la tecnología de Gemelo Digital para mapear la producción de campos petroleros.
  • Tesla construye un Gemelo Digital de cada unidad fabricada, para implementar actualizaciones periódicas en los automóviles de sus clientes.
  • General Electric rastrea más del 70% de sus motores a reacción en todo el mundo con la ayuda de millones de Gemelos Digitales.

La transformación digital crece exponencialmente en todos los sectores a nivel global, también en el sector energético para cubrir sus necesidades. El Gemelo Digital es una herramienta muy potente para el análisis y supervisión del rendimiento del sistema energético en tiempo real, plantear escenarios futuros, y evitar fallos críticos.

Reportaje publicado en Dínamo Técnica. Nº 23. Revista gallega de energía. Eficiencia energética. Energías renovables. Energías convencionales. Iluminación. Movilidad eléctrica. Smart Grid. Autoconsumo. Innovación.

Abrir publicación

Digitalizando tu empresa. Cómo aterrizar en la Industria 4.0

Nadie discute ya que la digitalización y el conjunto de tecnologías aplicadas a la industria que denominamos Industria 4.0 supone una nueva Revolución Industrial. Que nadie se equivoque: estamos hablando de dinero. Concretamente de algo que no tiene nada de nuevo, como invertir en tecnología para mejorar la productividad y la competitividad de las empresas. Si a esto le añadimos que, por lo menos en los países de la UE, la sostenibilidad ambiental y reducción de emisiones contaminantes y gases de efecto invernadero son ya (y todavía lo van a ser más) factores clave a los que las empresas van a tener que adaptarse, bien voluntariamente o por la vía de los cambios legislativos sobre los que la UE está poniendo el foco, es evidente que las empresas que no se suban al carro corren riesgos nada desdeñables en su propia supervivencia.

No hablamos, por tanto, de una opción sino de una necesidad. El problema no es tanto el qué hacer, sino el cómo hacerlo. Ya hablamos en posts anteriores sobre el liderazgo digital, pero hoy queremos profundizar un poco más y hablar de estrategia.

La incorporación de las tecnologías de la Industria 4.0 no es un cambio aditivo, sino una disrupción en toda regla que afecta a todas las áreas de la empresa y que implica y cambio en el modelo de gestión. Es un error grave pensar que la Industria 4.0 y la transformación digital es algo que se puede comprar. Se trata de algo que se construye, y para hacerlo es necesario desarrollar un enfoque estratégico claro.

Disrupción, tanto dentro como fuera

Disrupción significa dejar de hacer muchas cosas que se están haciendo para pasar a hacer cosas nuevas. Es decir, implica un cambio profundo en la cultura de la empresa y en la mentalidad con la que se gestiona. Podemos distinguir tres tipos de disrupción:

  • Disrupción estratégica: La industria 4.0 abre un universo de posibilidades que, para ser debidamente aprovechadas y obtener rentabilidad de las inversiones, implican el rediseño de la estrategia de la empresa en su conjunto. Uno de los aspectos más interesantes de las tecnologías digitales es su capacidad de ayudar a la toma de decisiones de forma más científica y menos intuitiva. Esto no supone la desaparición de la intuición, algo exclusivo de los seres humanos y que las máquinas no tienen, sino la colaboración entre las neuronas humanas y las digitales. Las máquinas son muy buenas haciendo cálculos, realizando análisis e incluso, con el modelo matemático adecuado, realizando predicciones. Por primera vez los equipos directivos de las empresas cuentan con herramientas, como el gemelo digital, que les permiten analizar y predecir el comportamiento de su empresa en distintos escenarios alternativos. Esto abre una oportunidad estratégica que no se puede dejar pasar.
  • Disrupción tecnológica: Las tecnologías digitales de la Industria 4.0 suponen cambios en la forma de trabajar en todos los niveles de una empresa u organización, sea cual sea su modelo de negocio. Esto implica cuestiones como el rediseño de los procesos internos para aplicar la tecnología que los optimice, la formación continua de todo el equipo humano (directivos incluidos o, mejor aún, directivos primero) y asegurar que la interacción humano-máquina se realiza con la máxima eficiencia para ambas partes. El resultado: menos errores, más precisión, reducción de tiempos, traspaso a la máquina de las tareas que ésta hace mejor e integración de los datos en una interfaz (en muchos casos, realidad virtual o simulación 3D) que sea accesible e inteligible para el personal no técnico. Vencer la resistencia al cambio es un elemento clave en este ámbito.
  • Disrupción en el mercado: De poco nos sirve ser más productivos o disruptivos si eso no se traduce en una mayor competitividad. Además de la reducción de costes, la Industria 4.0 nos ofrece auxilio tecnológico en todo el ciclo de vida de un producto o servicio, desde las etapas de diseño hasta el marketing y la atención posventa. Una mayor agilidad significa ciclos de vida más cortos y, por tanto, mayor capacidad de reacción ante las demandas de un mercado que ya es plenamente digital y que cambia a una velocidad endiablada. Acortar el ‘time to market’ (tiempo en el que un producto tarda en llegar al mercado) es una de las grandes disrupciones que la tecnología nos brinda. La industria del automóvil es un buen ejemplo de este cambio: hoy los fabricantes lanzan varios modelos nuevos cada año, algo impensable hace un par de décadas.

El asesoramiento externo es clave

Aquí es donde empresas como NORLEAN juegan un papel muy relevante. La Industria 4.0 es una realidad compleja, y la transformación digital no puede realizarse al 100% con recursos internos. Ni siquiera las grandes corporaciones lo hacen. Afortunadamente, existen cada vez más empresas especializadas en abrir la puerta y “desatascar” el camino de la transformación digital. Como hemos dicho antes, la tecnología puede comprarse, pero la transformación digital es algo que se construye. Para construir algo nuevo necesitamos especialistas que nos ahorrarán tiempo y dinero y nos aconsejarán cuáles son las tecnologías que realmente necesitamos, ayudando en la selección e implementación de esas tecnologías, el cambio de la cultura empresarial y la elección de partners adecuados.

NORLEAN no es una empresa tecnológica pura, sino que forma parte de la nueva generación de empresas híbridas en este campo. No sólo proporcionamos tecnología, sino que ayudamos a que ésta adquiera su máximo potencial dentro de la empresa, diseñando de la mano de la compañía todo el proceso de transformación y asegurándonos de que se cumplen los objetivos que hemos marcado conjuntamente.

El resultado de todo este proceso es más competitividad, más productividad y, sobre todo, un incremento enorme de la flexibilidad de las empresas para reaccionar a los cambios del mercado. Este tren hay que cogerlo sí o sí, pues quien no lo haga puede quedar condenado a estar esperando eternamente en la estación con las maletas.

Abrir publicación

Aplicaciones del gemelo digital y la Industria 4.0 en la logística

 

La cadena logística es un elemento clave en cualquier empresa que produzca o comercie con bienes tangibles. Hablamos tanto del aprovisionamiento por parte de proveedores como del almacenamiento y la expedición de productos con destino a los clientes.

Sin lugar a dudas, la gran revolución logística se ha producido en el campo del almacenamiento y la gestión de stocks. Prácticamente todas las grandes industrias y buena parte de las medianas cuentan hoy con algún tipo de automatización en sus almacenes. El uso de robots está ampliamente extendido (aunque mayoritariamente se trata de robots de primera generación, con poco o nulo grado de autonomía y que trabajan en entornos donde los seres humanos no pueden acceder por razones de seguridad) y la optimización de los stocks para reducirlos al máximo sin perjudicar la capacidad de reacción de la empresa es uno de los caballos de batalla en los que se lleva décadas trabajando.

La Industria 4.0 y sus tecnologías asociadas tienen mucho que decir en el campo de la logística. Los grandes del sector ya cuentan con almacenes en los que conviven robots que cooperan con seres humanos (los conocidos como ‘cobots’), pero además disponen de ayudas tecnológicas para hacer el trabajo de las personas más eficiente, por ejemplo localizando dónde está el empleado más cercano a un producto concreto y ayudándole a localizarlo cuando hay que preparar un pedido, de tal modo que los tiempos de búsqueda y las distancias recorridas en el almacén se acortan sustancialmente.

Del mismo modo, los almacenes más avanzados tecnológicamente cuentan con un “cerebro” digital que optimiza al máximo el espacio disponible, ubicando los productos en función de numerosos factores: tamaño, peso, frecuencia de rotación, distancia a los muelles de carga, etc. Esto permite aumentar la eficiencia de forma espectacular al tiempo que facilita el trabajo de las personas.

Otro campo en pleno desarrollo, también centrado en las personas, es el de las ayudas tecnológicas, tanto para la localización de productos (usando técnicas de Realidad Aumentada) como para el manejo de cargas pesadas (utilizando exoesqueletos que permiten manejar dichas cargas con mucho menos esfuerzo). Esto redunda en un mayor confort del personal y una mejora de la seguridad y salud laboral, disminuyendo, por ejemplo, el número de bajas por accidente o enfermedad laboral.

Más allá del almacenamiento: el gemelo digital y el control integral de la logística.

Un gemelo digital es un elemento básico de la Industria 4.0 que aporta importantes ventajas en el área logística. Veamos algunas de ellas:

  • Planificación y gestión de stocks mediante la simulación. La capacidad del gemelo digital de simular distintos escenarios permite saber con antelación cómo responderá la cadena logística en su conjunto a los picos de demanda. Unido a la simulación de la capacidad de producción, este elemento permite mejorar sustancialmente la planificación de stocks.
  • Optimización del almacén mediante la simulación y visualización en 3D. La recreación 3D, no sólo de las instalaciones físicas del almacén, sino también de la maquinaria y de las personas, nos permite visualizar claramente los flujos de mercancías, identificar dónde se producen cuellos de botella o pérdidas de tiempo y ajustar los parámetros necesarios para obtener de las instalaciones la mayor eficiencia posible.
  • Integración plena de logística y producción. Las simulaciones y los datos en tiempo real que es capaz de manejar un gemelo digital permiten mejorar la sincronización entre logística y producción, dotando a la empresa en su conjunto de mayor flexibilidad e integrando los parámetros logísticos de proveedores y clientes (tiempo de respuesta a un pedido, posibles incidencias con proveedores, planificación de los distintos modos de transporte, mejoras en el tracking de los productos… Esto permite a empresas pequeñas y medianas adoptar filosofías de trabajo como el Just In Time (JIT) que hasta ahora son propias de factorías grandes.
  • Mejora de tiempos. Los grandes players en el campo de la logística se han centrado en conseguir minimizar al máximo el tiempo de preparación y entrega de pedidos, alo especialmente importante en las empresas que trabajan en el campo del eCommerce. La digitalización de toda la cadena logística es la clave para que el cliente tenga la certeza de que recibirá el pedido en el menor tiempo posible, además de saber en todo momento dónde se encuentra el producto e incluso a qué hora le va a llegar.

Todo esto se traduce en dos aspectos clave para cualquier empresa: mayor competitividad y mejora en la productividad. Un gemelo digital es una herramienta cada vez más imprescindible para seguir siendo competitivos y no perder el tren de la revolución logística, algo que todavía nos deparará muchas sorpresas en un futuro próximo.

Abrir publicación

El liderazgo digital y la Industria 4.0: Más eficaz, más rápido

La transformación digital de las empresas impulsada por las tecnologías de la Industria 4.0 no sólo implica a los aspectos físicos o cibernéticos. De hecho, la parte tecnológica de la transformación es la parte “fácil” (obviamente, tiene un grado de dificultad acorde con la complejidad de los procesos que maneja cada empresa). La parte más compleja es la que se refiere a los seres humanos y su adaptación a este cambio.

Cambiar una máquina por otra, adaptar o implantar sistemas tecnológicos es una cuestión básicamente de ingeniería. El reto viene con el cambio de mentalidad que implica trabajar de otra manera, manejando datos en tiempo real y adoptando enfoques predictivos (gracias a las tecnologías de simulación y al gemelo digital. Este desafío tiene una doble vertiente: la relativa al conjunto de personas que trabajan en la organización, que precisarán de formación y adaptación para trabajar en un entorno que cambia el modo de interacción humano-máquina, y la relativa a la dirección ejecutiva y el liderazgo.

Es imposible realizar una transformación en una empresa, sea del tipo que sea, si no existen personas que ejerzan de líderes y la impulsen. La Industria 4.0 no es una commodity que se puede comprar y ya está, sino que implica un nuevo modelo de gestión que alguien tiene que liderar.

La digitalización implica, en primer lugar, una aceleración en los procesos. Hay cosas que las máquinas pueden hacer mucho más rápido que los seres humanos. Esto incrementa la competitividad y reduce ineficiencias, pero los seres humanos son y serán imprescindibles por muy digital que sea una empresa. No obstante, tampoco pueden convertirse en un cuello de botella que estrangule las mejoras conseguidas con la digitalización.

Un estudio publicado por Gartner sobre liderazgo digital lo deja claro; los líderes digitales se mueven cuatro veces más rápido en los aspectos clave para sacar el máximo partido a la Industria 4.0:

  • Aprendizaje: Los líderes de las empresas más avanzadas han comprendido que la evolución de las tecnologías digitales es muy rápida y que no pueden quedarse atrás. Los datos muestran que las acciones de aprendizaje (documentarse, buscar información, acudir a seminarios o cursos, etc) relacionadas con en entorno digital pasan de realizarse (en promedio) cada 3 meses a realizarse cada mes o incluso con más frecuencia.
  • Análisis de datos: La mayoría de los líderes digitales pasan de analizar los datos como mucho una vez al mes a hacerlo de forma semanal o diaria. Esto acelera el ritmo de toma de decisiones y dota a la empresa de una capacidad de reacción prácticamente inmediata que no sería posible sin la colaboración hombre-máquina.
  • Compartir resultados: Las compañías líderes en digitalización animan a sus directivos y empleados a compartir los resultados de los análisis de datos y las decisiones tomadas a partir de ellos. Este ritmo pasa de ser trimestral o mensual a ser semanal o directamente en tiempo real.

Neuronas digitales y humanas: De las empresas “jefecéntricas” a las “clientecéntricas”

Satisfacer las necesidades del cliente más rápido, de forma más efectiva y al menor coste posible es (o debería ser) el propósito de cualquier empresa. En una empresa no digital o parcialmente digital, los datos están desperdigados, no son completos y sólo permiten hacer análisis forenses: aprendemos de los errores una vez que los hemos cometido. Generalmente se trata de empresas muy centradas en sus directivos, que soportan todo el peso de la toma de decisiones pero que, en numerosos casos, tienen un enfoque más intuitivo que científico.

Por supuesto que el conocimiento del mercado, de los clientes y saber de qué es capaz la empresa tiene mucho que ver con la experiencia y el carácter directivo. La intuición nunca va a desaparecer (porque desaparecería la innovación) pero ¿y si podemos confirmar si nuestras intuiciones son correctas simulando el futuro en lugar de analizando el pasado? ¿Y si, de hecho, pudiéramos dedicar más tiempo a formarnos y pensar porque el control de los procesos productivos es automático y se ejecuta de la forma más eficiente posible? ¿Y si no necesitamos horas o días, sino minutos o segundos para obtener todos los datos sobre el funcionamiento de la empresa en tiempo real? Éste es el gran aporte que las tecnologías de la Industria 4.0 pueden hacer a la gestión directiva.

El resultado: Los líderes digitales no se vuelcan sobre sí mismos y sus impresiones, sino sobre el cliente, ya que disponen de medios para obtener datos fiables sobre sus necesidades. Como dice Juan Roig, el único jefe es el cliente y todos los demás dependemos de él.

Otro aspecto importante del liderazgo digital es la identificación y relocalización del talento dentro de su propia empresa. La obtención de datos de desempeño de cada trabajador y la posibilidad de establecer flujos reales de información compartida permite identificar mucho más rápidamente a las personas con más talento, algo que pasa de hacerse como mucho una vez al año (si se hace) a hacerse cada trimestre.

La agilidad no significa solamente hacerlo todo más rápido, sino también hacerlo mejor. Muchas empresas han aprovechado la liberación de recursos humanos que supone la automatización y digitalización para dedicar más esfuerzo en interactuar con el cliente, conocer bien sus necesidades y reinventar continuamente su oferta de productos o servicios. No olvidemos que el cliente ya es digital, por lo que los canales de comunicación empresa-cliente y viceversa deben ser todos los posibles, combinando los físicos con los digitales en equipos de personas versátiles y multidisciplinares. Si el cliente contacta con nosotros por numerosas vías (lo que se conoce como omnicanalidad u omnichannel) es lógico que la relación con el cliente se establezca desde la cooperación de las neuronas humanas con las digitales.

Todas estas estrategias se refuerzan mutuamente y generan un incremento visible y sostenido de la rentabilidad de la empresa. Pero ni son gratis ni se pueden comprar: hay que hacerlas. Los líderes digitales deben tomarse la transformación digital de sus empresas como una oportunidad de transformación profesional y personal. Si se le quiere sacar todo el partido posible a las tecnologías de la Industria 4.0, reinventar y digitalizar el liderazgo es el primer paso. Pensémoslo bien: la implantación de tecnologías en ámbitos concretos de la empresa (administración, finanzas, producción, etc) ya han supuesto un cambio de mentalidad en muchos casos, pero esos cambios han quedado encerrados en compartimentos estancos. Una revolución industrial en toda regla como la de la Industria 4.0 supone, necesariamente, un cambio en la organización y en la cultura de la empresa. Si no, es imposible hacerlo así que ¿por qué no convertir un cambio necesario en una oportunidad para generar más y mejor cultura de empresa?

¿Por dónde empiezo?

Por ti mismo y por tu equipo directivo. Si queremos tener éxito en la transformación digital, también debe haber una transformación de liderazgo. Digitalizar no es sólo comprar tecnología y ponerla a funcionar, sino que es, probablemente, el cambio más importante en el modelo de gestión de una empresa en los últimos 50 años. Por tanto, el liderazgo de la transformación digital no puede ser “porque no me queda más remedio”, sino porque realmente creemos que vamos a obtener un incremento sustancial en el beneficio, no sólo económico, sino también en calidad de vida, sostenibilidad, comunicación, eficiencia…

Hay empresas que, por su cultura directiva u otras circunstancias como su estructura societaria, edad del equipo directivo o simplemente porque las personas al mando no se ven capaces de asumir el liderazgo de la transformación digital (lo cual no es negativo, sino que es un ejercicio de honestidad) prefieren recurrir a la fórmula del interim management para afrontar esa transformación de forma solvente mientras se toman un tiempo para reestructurar su equipo directivo. Es una opción que en Norlean ya hemos puesto en marcha en algún caso.

Sea como sea, quedarse quieto mientras los demás se mueven no es mantener lo que ya tienes, sino quedarse atrás. ¿Algún directivo concibe su trabajo hoy en día sin tener un smartphone en el que consultar el correo, entrar en su intranet o enviar y recibir documentos e información digital? Pues hace sólo 15 años eso no existía. Todos nos hemos adaptado a los cambios y las tecnologías digitales. La cuestión es que aquello que no conocemos nos parece muy complejo, pero la realidad es que la tecnología simplifica las cosas y nos hace a todos más productivos. El liderazgo digital no es una opción, sino simplemente una cuestión de tiempo. Siempre es mejor subirse al tren con tiempo que tener que correr para no perderlo.

 

 

 

 

Abrir publicación

Industria 4.0: Un paso hacia una industria más sostenible

Cuando se habla de Industria 4.0 y sus tecnologías asociadas, automáticamente pensamos en incremento de productividad y en la mejora de la ecuación coste/beneficio. Pero si precisamente hablamos de que muchas de las tecnologías de la Industria 4.0, como el gemelo digital, tienen como objetivo dotar a las empresas de un enfoque predictivo en la gestión basado en el procesamiento de gran cantidad de datos, no podemos olvidarnos de que un elemento clave en el futuro inmediato va a ser la sostenibilidad de los negocios desde el punto de vista ambiental.

La Unión Europea tiene una apuesta clara de lucha contra el cambio climático y la descarbonización de la economía, así como una batalla abierta contra el uso excesivo de plásticos, que de un modo u otro acaban siendo uno de los problemas críticos para los ecosistemas marinos. Como hemos visto en alguna imagen que circula por internet, el mar comienza en la boca de alcantarilla más próxima, independientemente de donde vivas.

Este compromiso, plasmado en el Acuerdo de París para la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, hace que la UE ya haya definido que la lucha contra el cambio climático va a ser una prioridad legislativa para el Parlamento Europeo, una vez constatado el rotundo fracaso del mercado europeo de cuotas de emisión de CO2 ya que no ha servido para su finalidad principal, que era la reducción de emisiones. Es de esperar, por tanto, un endurecimiento importante de las obligaciones medioambientales de las empresas europeas para los próximos años.

Simulación, modelado y gemelo digital, claves para mejorar la sostenibilidad

Para poder reducir de forma eficaz y duradera las emisiones de gases de efecto invernadero y la generación de residuos, es necesario saber cuántos gases estamos generando en este momento fruto de nuestra actividad empresarial. Esto supone la recogida de gran cantidad de datos para realizar un inventario de emisiones en toneladas equivalentes al año. Ahí debe incluirse todo, tanto las emisiones directas generadas en nuestros distintos procesos como las indirectas, derivadas del consumo de agua, energía, materias primas diversas, operaciones de logística…

La reducción de la emisión de gases de efecto invernadero (no sólo hablamos de CO2, otros gases como el metano generan un efecto invernadero mucho mayor) se consigue por tres vías:

  • Implantando tecnologías de producción más limpias
  • Reduciendo el consumo de agua y energía y/o sustituyendo las fuentes de energía contaminantes por energías renovables y neutras en carbono
  • Compensando las emisiones realizadas con acciones ambientales que retiren CO2 de la atmósfera y lo fijen en el suelo (fundamentalmente mediante la plantación de árboles)

Además de la emergencia climática sobre la que existe un consenso científico mayoritario (lo que supone un compromiso de responsabilidad social que afecta a todas las empresas), nos hallamos ante un escenario de una más que probable subida de impuestos y tasas medioambientales, además de una previsible reforma y extensión del sistema de cuotas de emisión, que ahora sólo afecta a las grandes plantas industriales y de producción de energía.

En este contexto, las tecnologías de la Industria 4.0 tienen mucho que aportar, especialmente las tecnologías de simulación como el gemelo digital. Si queremos (y no vamos a tener más remedio) reducir nuestras emisiones netas, tenemos que empezar por ser capaces de monitorizarlas de forma eficaz. No podemos reducir lo que no podemos medir. Y las máquinas son tremendamente eficaces a la hora de medir y proporcionar datos fiables.

Por tanto, nuestro gemelo digital debe tener en cuenta los distintos parámetros de emisiones. A la hora de invertir en tecnologías limpias, es importante ser capaces de simular qué pasará y en cuánto podemos reducir las emisiones si las implantamos. Por ejemplo, antes de lanzarse a adquirir una flota de vehículos eléctricos o valorar alternativas menos contaminantes en el transporte, debemos valorar cuidadosamente la ecuación coste/beneficio, incluyendo entre estos costes y beneficios los derivados de la generación o no de gases de efecto invernadero. Tenemos ya disponibles un amplio abanico de tecnologías para reducir las emisiones, pero es imprescindible poder simular los distintos escenarios y el resultado final para definir un plan de implantación. Y para ese tipo de simulaciones, el gemelo digital es una herramienta potente, versátil y en tiempo real. Del mismo modo que tenemos un inventario permanente de stocks en almacén, debemos tener un inventario permanente de emisiones.

Lo mismo sucede con las alternativas al plástico. ¿Cuánto cuesta implantar esas alternativas y qué consecuencias van a tener sobre la generación de residuos y sobre los costes de fabricación? Necesitamos datos fiables sobre los que poder ejecutar simulaciones para decidir qué opción es la más adecuada.

La competitividad ya no va a medirse sólo en resultados económicos. En muy poco tiempo las empresas tendrán que ser competitivas en sostenibilidad si no quieren soportar una carga impositiva creciente y unas consecuencias imprevisibles sobre su reputación corporativa. Es hora de actuar y ponerse las pilas. El momento es ahora.

 

Abrir publicación

Aplicaciones de la Industria 4.0 en el sector alimentario

La industria alimentaria es un sector básico para la sociedad de cualquier país. No nos referimos sólo a la fabricación y procesado de alimentos elaborados, sino también a la producción y distribución de alimentos frescos. En conjunto, este sector forma un todo en el que la aplicación de las tecnologías de la Industria 4.0. tiene mucho que aportar.

El trabajo agrícola y ganadero está, desde hace tiempo, fuertemente mecanizado. El siguiente paso lógico es que esas máquinas que ya están en el campo puedan trabajar de forma más eficiente o incluso automática. Por ejemplo, uno de los problemas de la recolección mecánica es que (hasta ahora) la máquina no es capaz de distinguir si la fruta o verdura a recolectar está en su punto óptimo de madurez o no. Esto obligaba, o bien a una recolección manual, o bien a incrementar el número de rechazos cuando esos productos son envasados para su consumo. Esto supone un desperdicio de agua, fertilizantes y tiempo en recoger un producto que no se puede comercializar porque no reúne los requisitos adecuados. Sin embargo, ya existen experiencias con robots recolectores autónomos que, mediante un sistema de reconocimiento visual que utiliza Inteligencia Artificial, son capaces de distinguir qué productos deben recolectarse y cuáles no.

Además, una superficie productiva es relativamente sencilla de simular digitalmente. Se pueden crear gemelos digitales de los campos de cultivo que recojan parámetros de sensores que midan, por ejemplo, el grado de humedad en el suelo o las concentraciones de nutrientes, y optimizar el uso de agua y recursos en función del cultivo del que se trate y la climatología.

La smart factory alimentaria

Cuando hablamos de plantas de fabricación, hay ciertas particularidades que deben ser tenidas en cuenta a la hora de procesar un producto y que las tecnologías de la Industria 4.0. pueden ayudar a resolver:

  • Aprovisionamiento: No todos los productos que se usan como materia prima están disponibles todo el año. Poder simular, en función de la época del año, los datos climatológicos o los datos recibidos de sensores sobre el terreno, cuándo se debe preparar la cadena de producción para un producto determinado puede ser fundamental a la hora de mejorar la eficiencia. Del mismo modo, los controles de entrada de materia prima pueden automatizarse con tecnologías de reconocimiento visual y otros tipos de análisis (como la espectroscopia) que permiten asegurar que la calidad de la materia prima está dentro de los parámetros requeridos.
  • Producción: Además de las aplicaciones en automatización y control de la producción propias de la industria en general, la industria alimentaria debe incluir en sus procesos productivos la realización de analíticas en puntos críticos para evitar la contaminación. Tanto la toma de muestras como la mayoría de los análisis pueden realizarse hoy en día de forma automática, incorporando los resultados a un gemelo digital que nos permita actuar de forma preventiva o tomar medidas para evitar que un producto llegue al consumidor cuando no debe.
  • Adaptación a las tendencias del mercado: Los consumidores reclaman cada vez más disponer de alimentos más naturales, con menos grasas saturadas y, en general, más saludables. Esto requiere la sustitución de grasas, la incorporación a la producción de nuevas materias primas y la innovación continua en el desarrollo de nuevos productos. ¿Podemos simular si un producto tendrá o no demanda, y cómo debemos adaptar la fábrica en función de diferentes escenarios de estimación de demanda? Con un gemelo digital y algoritmos adecuados, sí. Esto nos permite optimizar las inversiones en nuevos productos y ser mucho más ágiles a la hora de responder a las demandas del mercado, ya que nos permitirá saber con antelación la capacidad máxima de producción, la capacidad de nuestros proveedores de materias primas y las necesidades en todos y cada uno de los procesos que tendrán que ser cubiertas en caso de que el producto tenga éxito. Del mismo modo nos asegura un mejor control de los costes y, por tanto, nos da más margen de maniobra para definir un precio final competitivo.
  • Relación con la gran distribución: La mayoría del mercado alimentario está en manos de las grandes cadenas de distribución. Si ya es complicado de por sí lograr colocar nuestro producto en los lineales, aún es más complejo adaptarse a los requerimientos de dichas cadenas, tanto en el ámbito logístico como en el de la calidad. Una buena planificación de la producción y la logística, e incluso la posibilidad de interconexión de nuestros sistemas automatizados con los del cliente, asegura una relación más fluida con los distribuidores al tiempo que nos permite dimensionar el stock para tener lo que nuestro cliente nos pide en el momento en que nos lo pide, ni más ni menos. La comunicación máquina-máquina que permite la aplicación de Internet de las Cosas (IoT) también asegura al cliente la ausencia de fallos humanos en la recepción de pedidos, conocer el estado de fabricación de su pedido y el momento en el que ese pedido entrará en su plataforma logística.
  • Mejora de la calidad: La producción artesanal está muy bien, pero encarece el producto y lo sitúa en un segmento premium. Sin embargo, en los productos de gran consumo hay una exigencia constante de mejora en la calidad, tanto por parte de los consumidores como de los distribuidores, sin que esto suponga incrementos significativos del precio. ¿Podemos fabricar productos de más calidad a igual o menos coste? Sí, si optimizamos la producción. Los seres humanos somos muy buenos en muchas cosas, pero no podemos igualar ni de lejos la capacidad de cálculo de una máquina. Si disponemos de las fuentes de datos adecuadas, todo eso puede ser trasladado a un entorno digital y tratado con algoritmos que nos permiten eliminar las ineficiencias en la producción. El resultado: podemos ofertar una calidad mayor al mismo o menor precio, gracias a los ahorros de costes que suponen la eliminación de estas ineficiencias.
  • Decisiones de inversión: La tendencia hacia lo natural implica un creciente rechazo hacia los aditivos, por lo que la industria alimentaria está desarrollando nuevas tecnologías de tratamiento y envasado (como el microencapsulado de materias primas, el envasado en atmósferas protectoras y muchos otros) que minimicen el uso de aditivos. ¿Cómo, cuándo y cuánto me interesa invertir en incorporar tecnología? ¿Tendré un retorno adecuado de esa inversión?. La tecnología de simulación y gemelo digital puede dar respuesta a estas y otras muchas preguntas.

A todo esto debemos sumarle la incorporación de robots y cobots, la ayuda de la realidad aumentada para que las personas tengan los datos superpuestos sobre la realidad y la aplicación del Big Data para identificar tendencias de mercado y puntos de mejora en la producción. Todo con un objetivo: hacer que la industria alimentaria sea más competitiva, más eficiente y pueda fabricar productos más saludables.

 

 

Abrir publicación

¿Es la ciberseguridad el talón de Aquiles de la Industria 4.0?

La era de la digitalización en la que vivimos afecta a toda la sociedad en su conjunto. También a las partes menos agradables de la sociedad, que se digitalizan al mismo tiempo que el resto. Por tanto, estamos inmersos de lleno en la era de la ciberdelicuencia, por lo que las medidas de ciberseguridad son vitales en cualquier empresa.

En las empresas hay robos. No es ninguna novedad, y ha ocurrido desde que el mundo es mundo. Robos económicos, robos de mercancías y robos de información. Eso también ha ocurrido siempre; el espionaje industrial no es algo que haya llegado con la digitalización.

Partiendo de esta premisa, ¿está una empresa digitalizada más expuesta a la ciberdelincuencia? Obviamente sí, tan expuesta como podía estar una empresa a un robo con nocturnidad en sus instalaciones hace 30 años. En esa época la información sensible  se guardaba en cajas fuertes, y ahora necesitamos cajas fuertes digitales, que son las medidas de ciberseguridad. ¿Son estas medidas 100% seguras? No, como tampoco es 100% segura una caja fuerte. Pero se supone que el mero hecho de poner en marcha un negocio significa asumir riesgos, y que los amigos de lo ajeno se interesen por nosotros es uno de esos riesgos. En pocas palabras: que una empresa se digitalice no la expone a un riesgo mayor de robo o espionaje, sino a un riesgo distinto contra el que hay que protegerse.

Tipos de ciberriesgo

No es necesario que una empresa esté utilizando las tecnologías propias de la Industria 4.0 para que se exponga a ciberriesgos; basta con que tenga una conexión a internet. Es decir, todas las empresas están expuestas a riesgos digitales.

No obstante, cuanto mayor es el grado de digitalización de la actividad, más diversos son los riesgos que se corren. Podemos concretar estos riesgos en unos grandes grupos:

  1. Ataques informáticos con la intención de paralizar la actividad de la empresa. Pueden perseguir una finalidad económica (pidiendo un rescate a cambio de cesar el ataque) aunque normalmente no es así. Suele tratarse de ataques orquestados desde organizaciones o países que quieren sembrar el caos de forma temporal, y suceden de forma masiva y simultánea en muchas empresas e instituciones a la vez. Acostumbran a explotar las debilidades de los sistemas operativos que no están debidamente actualizados.
  2. Ataques de denegación de servicio (ataques DDoS). El objetivo de estos ataques es la web de la empresa, algo especialmente sensible en las empresas que prestan servicios a través de ella o las que se dedican al eCommerce. Este tipo de ataques buscan saturar el servidor con múltiples peticiones de acceso que proceden de distintas IPs y que pueden durar horas. Su objetivo es que el servidor web se sature y deniegue el acceso a cualquier usuario, ya que está continuamente tratando de atender más peticiones de acceso de las que puede soportar.
  3. Virus informáticos. Hay tantos tipos como virus biológicos, si no más. Su grado de peligrosidad es diverso, aunque últimamente los más peligrosos son los conocidos como ransomware, que “secuestran” un sistema y amenazan con borrar datos si no se paga un rescate.
  4. Intrusión de malware. Este tipo de software no ataca al sistema, sino que se infiltra en él para robar información, usualmente contraseñas o claves de acceso. Pasa desapercibido si no se busca adecuadamente.
  5. Accesos no autorizados a los sistemas para robar información sensible. Bien sea a través de malware o de otras vulnerabilidades del sistema.
  6. Negligencias o robos del personal y/o los administradores. Es, con diferencia, el más común de los ciberriesgos y en el que se producen más incidentes de ciberseguridad.  De nada sirve tener grandes medidas de protección si después las contraseñas de acceso no son seguras, no se cambian con regularidad o están pegadas con un post-it a la pantalla del ordenador. Además, un trabajador descontento o sobornado puede robar información a la que tenga acceso o simplemente proporcionar cotraseñas de acceso a un tercero.
  7. Phishing. Se trata de una técnica de suplantación de identidad en la que el ciberdelincuente remite un correo alertando de un problema con la cuenta bancaria, el proveedor de telefonía o cualquier otro y se pide que haga  clic en un enlace que lleva a una web que, en apariencia, es idéntica a la del banco o el proveedor. Si el usuario introduce allí sus datos de acceso, éstos pueden ser robados.

La política de ciberseguridad, un pilar de la Industria 4.0

Toda empresa debe disponer de unas normas claras de ciberseguridad que deben ser de obligado cumplimiento para todo el personal. Cuanto más digitalizada está una empresa, más estrictas deben ser estas políticas. Además, estas normas deben actualizarse en función de las amenazas más importantes en cada momento.

En España existen dos organismos públicos que velan por la ciberseguridad de empresas e instituciones: el Centro Criptológico Nacional, dependiente del CNI, encargado de la seguridad de los organismos públicos, ciberdefensa militar y ciberseguridad de infraestructuras clave (red eléctrica, centrales nucleares, aeropuertos y control del tráfico aéreo, seguridad de las instituciones gubernamentales, etc) y el Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE) que monitoriza todas las amenazas y ataques dirigidos contra empresas, publica recomendaciones de ciberseguridad y provee de servicios de asistencia a las empresas con problemas o víctimas de ciberdelincuencia. Esta institución dispone de guías de ciberseguridad para empresas y sus servicios son gratuitos.

Algunas recomendaciones básicas de ciberseguridad son las siguientes:

  • Los servidores y/o centros de proceso de datos deben estar físicamente aislados del resto de las instalaciones de la empresa, en una habitación con medidas especiales contraincendios y con control de acceso físico y remoto.
  • Las contraseñas deben ser seguras. Esto significa que no deben ser palabras de uso habitual, sino combinaciones de letras, números y caracteres especiales, y deben cambiarse con regularidad.
  • Cada empleado con acceso al sistema debe tener unos privilegios de acceso solamente para el área que compete a su trabajo.
  • Los sistemas operativos deben estar siempre actualizados y con los últimos parches de seguridad instalados, así como el software antivirus, antimalware y los firewalls.
  • No debe permitirse el acceso a webs consideradas no seguras.
  • La descarga de archivos potencialmente peligrosos debe estar estrictamente controlada, especialmente en los recibidos a través de correo electrónico, incluso aunque provengan de personas o entidades de confianza (sus sistemas pueden estar infectados y ellos no saberlo)
  • Los directivos no deben acceder al sistema desde sus ordenadores privados. Los PCs y portátiles de trabajo deben dedicarse exclusivamente a esa función.
  • Nunca deben dejarse sesiones abiertas sin que la persona responsable esté delante de la pantalla. El sistema debe cerrar automáticamente la sesión después de un tiempo de inactividad.
  • El personal debe estar entrenado para detectar los intentos de ciberfraude, especialmente la suplantación de identidades (phishing) y, en general,  debe conocer el plan de ciberseguridad y las medidas de precaución que debe tomar.

Hay que tener en cuenta que en una smart factory un ciberdelincuente puede hacer mucho daño si llega a tomar el control de los sistemas y paraliza la producción.  Para evitarlo en la medida de lo posible, las redes que conectan los sensores y robots entre sí y con el «cerebro» digital de la empresa deben tener medidas especiales de seguridad contra las intrusiones.

Aún así debemos recordar que la seguridad al 100% no existe, por tanto es conveniente disponer de algún tipo de seguro de ciberriesgos que cubra las pérdidas y costes de un posible ataque o robo de información.

 

 

Abrir publicación

Diccionario de la Industria 4.0

Cuando una empresa quiere iniciarse en la Industria 4.0, sus responsables van a encontrarse con una serie de conceptos que tienen cierta complejidad técnica y que, en muchas ocasiones, no están suficientemente bien explicados o no lo están en un solo sitio. Con la finalidad de facilitar la comprensión y ahorrar búsquedas en lo relativo al vocabulario que se maneja en el sector, publicamos este diccionario básico de la Industria 4.0 en el que explicamos brevemente los conceptos más habituales.

Industria 4.0: Este concepto requiere de una explicación en sí mismo. Cuando nos referimos a Industria 4.0 no sólo estamos hablando de la incorporación de una serie tecnologías en los diferentes procesos industriales o empresariales, sino que se trata de un concepto global que va más allá de la suma de sus partes. El objetivo fundamental de la Industria 4.0 es la mejora de la rentabilidad y la competitividad de las empresas mediante la incorporación de una “capa digital” que engloba todos los aspectos de la producción y la gestión, aportando tecnologías digitales en todos los eslabones de la cadena de valor. Hablamos del marketing digital, de la comunicación con los clientes por medios digitales y chatbots, de la aplicación de la Inteligencia Artificial en los distintos aspectos de gestión y producción, de la simulación 3D y el gemelo digital, de los algoritmos predictivos, machine learning, Internet of Things, Big Data y muchas otras herramientas que interactúan de forma cooperativa, tanto entre sí como con los seres humanos, simplificando la toma de decisiones y dotando a la empresa de una mayor capacidad de respuesta y aprovechamiento de los recursos.

Internet of Things (también IoT o Internet de las cosas): Utilización de la conectividad de banda ancha (fibra óptica, 4G, 5G) para que las máquinas se comuniquen directamente entre sí, sin necesidad de pasar por operadores humanos. Esto abarca desde los vehículos autónomos a la comunicación entre robots, cobots, sensores, servidores de  datos o aplicaciones industriales. La arquitectura distribuida de Internet garantiza una comunicación fluida entre máquinas sin necesidad de contar con grandes servidores centrales, de tal modo que cada máquina u objeto en general se comunica con quien necesita y cuando lo necesita, bien para recibir o para transmitir datos.

Inteligencia Artificial (IA): Sistemas de computación basados en algoritmos y árboles de decisión que son capaces de imitar (no de sustituir) ciertas capacidades de razonamiento de los seres humanos en determinadas situaciones. Por ejemplo, la IA se utiliza en las cámaras de muchos teléfonos móviles para determinar por sí mismas cuál es el mejor nivel de luz, brillo, intensidad de color y enfoque para una foto en función de los elementos que aparezcan en ella y las condiciones ambientales. La Inteligencia Artificial es una tecnología concebida para la cooperación con los seres humanos en aquellas decisiones que las máquinas pueden tomar de forma más rápida y eficiente. Además, los sistemas de IA pueden “aprender” hasta cierto punto de la experiencia, lo que les permite mejorar su desempeño con el tiempo.

Chatbot: Se trata de una aplicación de la Inteligencia Artificial y la Industria 4.0 a las relaciones con los clientes. Permite que éstos establezcan una conversación con una máquina, bien mediante voz o a través de chat escrito, utilizando un lenguaje natural que ésta es capaz de reconocer y dar una respuesta. Reduce los tiempos de espera, ayuda al usuario guiándolo cuando tiene un problema a cualquier hora del día y nos permite disponer de un servicio 24 horas/7 días por un coste asequible. Los asistentes virtuales de las grandes tecnológicas, como Siri, Alexa o Google Assistant, son ejemplos de la aplicación de la Inteligencia Artificial a los chatbots.

Cobots: Abreviatura de “Cooperative Robot”. Se trata de robots industriales diseñados para interactuar con humanos y funcionar como sus asistentes, a diferencia de los grandes robots industriales tradicionales que deben operar en entornos aislados. Además, los cobots pueden cooperar y comunicarse entre sí de forma similar a como lo hace un enjambre de abejas o (algque ya se aplica en muchas plataformas logísticas), de tal forma que no se interfieren entre ellos ni con los humanos que tienen alrededor.

Gemelo digital (Digital Twin): Un gemelo digital es una copia virtual de un entorno real. Puede aplicarse a líneas de producción, fábricas, empresas completas, edificios, ciudades, etc. El gemelo digital presenta, mediante realidad virtual o realidad aumentada, los datos proporcionados por multitud de fuentes de información (máquinas, sensores, ordenadore, seres humanos, etc) y permite interactuar con ellos, tanto en tiempo real (visualización de datos “tocando” un elemento con un gesto, si se trata de un entorno de realidad virtual en 3D) como simulando distintos escenarios (qué sucede si cambio elementos de sitio, si incremento el ritmo de producción, qué máquina debo sustituir, dónde estarán los cuellos de botella…) Sus aplicaciones son casi infinitas.

Machine learning: Capacidad de las máquinas o sistemas de información de “aprender” de la experiencia. Este aprendizaje puede ser dirigido por los seres humanos sometiendo al sistema a entrenamiento, puede ser automático o puede basarse en “ensayo y error”. Habitualmente los sistemas de machine learning utilizan, en mayor o menor medida, las tres formas de aprendizaje. El coche autónomo es el mejor ejemplo de ello: Primero ha habido que entrenarle para que sepa qué son las marcas viales y las señales de tráfico, después ha tenido que aprender solo en situaciones reales (controladas por un operador humano) y preguntar cuando se le presenta algo que no entiende, y después se le ha permitido circular en modo automático para acumular experiencia que es muy complicada de programar previamente (interacción con peatones, comportamientos imprevistos de otros vehículos, etc).

Big Data: El Big Data es el nombre que se leda la explotación y cruce de gran cantidad de datos procedentes de fuentes diferentes para obtener resultados que no era evidentes a simple vista, o directamente resultados nuevos. La mayoría de empresas cuentan con gran cantidad de información que no explotan de forma adecuada. Además de su aspecto comercial y de relación con los clientes (algo que las grandes tecnológicas y corporaciones ya hacen para ofrecernos ofertas personalizadas a nuestras necesidades o intereses) el Big Data permite cosas tan interesantes como optimizar los stocks, adaptar los ritmos de producción, predecir el comportamiento del mercado o mejorar el mantenimiento preventivo, entre otras muchas aplicaciones.

Realidad Virtual y Realidad Aumentada: Se trata de dos tipos de interface de comunicación con los sistemas digitales por parte de los seres humanos. Mientras que la Realidad Virtual no proporciona un entorno completamente digital en el que podemos “entrar”, por ejemplo usando gafas 3D y reconocimiento de gestos, la Realidad Aumentada utiliza dispositivos electrónicos para superponer una capa digital al mundo real, de tal modo que podemos acceder a datos “sobreimpresos” sobre lo que estamos viendo. Ninguna de las dos tecnologías es nueva, pero ha sido necesario el desarrollo de redes de comunicación ultrarrápidas y el incremento exponencial de la potencia de computación para que ambas puedan desarrollar todo su potencial.

Fabricación aditiva e impresión 3D: Se trata de procesos de fabricación que no requieren moldes o patrones físicos para fabricar componentes. La impresión en 3D, que ya permite fabricar piezas del tamaño que se quiera y casi a partir de cualquier material en polvo o moldeable, es el máximo exponente de este sistema de fabricación que ya se utiliza en la industria aeroespacial, automoción, arquitectura o la fabricación de componentes industriales y electrónicos. El “molde” es un diseño virtual en 3D que una máquina o conjunto de máquinas son capaces de fabricar por sí solos a partir de materias primas como el plástico y los materiales compuestos, el hormigón o incluso ciertos metales.

 

Probablemente no en este diccionario no están todos los términos relacionados con la Industria 4.0 (necesitaríamos una enciclopedia), pero sí los que se manejan más habitualmente. En futuras entregas de nuestro blog iremos ampliándolo con términos nuevos.

Abrir publicación

Smart factory: la fábrica inteligente o conectada y la Industria 4.0

Dentro de lo que ya se denomina la 4ª Revolución Industrial, la de la automatización y digitalización de la producción, hay sectores que van mucho más avanzados que otros. Pongamos por ejemplo las fábricas de automóviles: gracias a la aplicación de las últimas tecnologías en materia de productividad, a la robotización y a la constante innovación (fruto de la presión comercial a la que se ve sometido todo el sector) las factorías europeas de automoción se mantienen a la cabeza en el ranking mundial de productividad, y eso a pesar de que fabricar un vehículo supone todo un desafío logístico, productivo y tecnológico en el que hay que ensamblar miles de piezas distintas que llegan de otros tantos proveedores diferentes y que deben encajar con precisión milimétrica. Esto permite a la industria europea del automóvil (y al ecosistema de empresas a su alrededor) ser competitiva con factorías de la zona del sudeste asiático, China o Latinoamérica, donde, a pesar de los menores costes laborales, no se logran alcanzar las mismas cotas de productividad.

La gran mayoría de las factorías de automóviles están ya en un estado muy avanzado de digitalización, por lo que ya pueden denominarse “fábricas inteligentes”. Tradicionalmente las innovaciones productivas del automóvil se han extendido después a otros sectores (desde la producción en cadena de la época de Henry Ford a la robotización, la logística ‘Just In Time’ o el Lean Manufacturing) por lo que con las fábricas inteligentes no hay ninguna duda de que se está ya siguiendo el mismo proceso de “contagio tecnológico”.

Cuando hablamos de smart factory, fábrica inteligente o fábrica conectada nos referimos a plantas de producción que interactúan en tiempo real en aspectos como la identificación de la demanda, la cadena de suministros, la reconfiguración de la producción, el mantenimiento, la logística y la expedición (y cualquier otro elemento de la cadena de valor) generando un flujo de información en tiempo real que es procesada y analizada para la toma de decisiones inmediatas o incluso con carácter predictivo.

¿Y a mi sector cómo le afecta? ¿Esto cómo se hace?

Cuando hablamos de fábricas inteligentes estas preguntas surgen en la mente de los responsables de muchas empresas. Obviamente la respuesta a estas preguntas requiere de un estudio profundo ya que cada sector y cada empresa son diferentes. La digitalización no es una tecnología sustitutiva, sino aditiva. No se trata de sustituir las cabezas pensantes por la Inteligencia Artificial, sino de sumar ambas para obtener una combinación que genere valor. Y a día de hoy no hablamos sólo del valor monetario inmediato sino también de valor para el cliente, valor medioambiental y valor en responsabilidad social corporativa.

En primer lugar, debemos asumir que el cliente ha cambiado su forma de relacionarse con la industria. En mayor o menor medida, el cliente de hoy utiliza tecnologías móviles, pasa mucho menos tiempo en su oficina y es un cliente conectado. A nivel comercial la tendencia predominante es el omnichannel o cliente multicanal en el que queremos que la experiencia de compra sea similar por cualquiera de los canales que utilice. Esto supone un desafío en cuanto a flexibilidad en la producción y capacidad de adaptación a una demanda que cambia muy rápidamente. Volviendo al ejemplo del automóvil, los fabricantes deben lanzar nuevos modelos cada año si no quieren perder el tren de la innovación, algo impensable hace 20 o 30 años.

Por tanto, la evolución tecnológica de la producción industrial debe adaptarse a esos nuevos requerimientos, y sólo puede hacerlo de forma competitiva si incorpora tecnologías que tengan en cuenta esta flexibilidad. Estas tecnologías son las siguientes:

  • Sensorización avanzada. Para que una fábrica inteligente funcione debe contar con un conjunto de sensores en cada paso del proceso productivo, que proporcionen información en tiempo real e incluso inspeccionen tanto el producto como la maquinaria para detectar fallos y corregirlos sin parar las líneas de producción. Hablamos del Internet de las Cosas (Internet of Things o IoT). Un sistema en el que las propias máquinas dialogan entre sí de forma constante al tiempo que generan un flujo de datos que permiten un avanzado grado de supervisión y control. No sólo hablamos de los robots tradicionales, sino también de sistemas autónomos conectados a la fábrica pero con capacidad para la toma de decisiones de forma individual.
  • Interoperabilidad y lenguajes comunes. Los componentes de una red de IoT en una o varias factorías (que pueden estar situadas en distintos lugares) deben tener un estándar de comunicación común que permita el diálogo y la entrega de datos de forma eficiente. La convivencia de diferentes estándares y protocolos de comunicación y gestión de los datos tiende a crear “compartimentos estancos” dentro de las empresas que son fuentes de ineficiencia y pérdida de productividad.
  • Ciberseguridad. Una smart factory tiene, necesariamente, que disponer de sistemas avanzados de ciberseguridad y backup, además de una adecuada cobertura de riesgos, para garantizar la continuidad de las operaciones ante un ataque informático. No olvidemos que el 80% de los ataques tienen a las empresas como objetivo.
  • Big Data e Inteligencia Artificial. La gran cantidad de datos generados precisa de un tratamiento y explotación adecuados. Las tecnologías del Big Data y la aplicación de algoritmos de Inteligencia Artificial permiten que los gestores de la empresa dispongan de toda la información que necesitan en cada momento sin necesidad de pedirla. La Inteligencia Artificial es una de las claves de la flexibilización de la producción, ya que la fábrica podrá adaptarse por sí sola a las circunstancias productivas de cada momento, desde la generación de pedidos a proveedores (o la elección entre varios proveedores distintos) a la optimización máxima del proceso productivo y el control logístico.
  • Modelización y simulación 3D. Realidad Virtual y Realidad Aumentada son tecnologías necesarias para que toda esta cantidad de datos puedan ser visualizados de forma intuitiva y en tiempo real. Para eso, la creación de un gemelo digital de la fábrica es una herramienta clave, ya que permite superponer a la realidad los datos necesarios (en caso de usar Realidad Aumentada) o sumergirse directamente en un modelo digital (Realidad Virtual) con el que se puede interactuar de forma natural, sin necesidad de sentarse a un teclado o tener grandes conocimientos de ingeniería. Además, los gemelos digitales permiten la realización de simulaciones de distintos escenarios usando datos reales, lo cual nos lleva del análisis forense (cosas que ya han pasado y no podemos cambiar) al análisis predictivo (cosas que van a pasar y a las que nos debemos adaptar). Del mismo modo, los gemelos digitales son una valiosísima herramienta para la optimización de inversiones en nueva maquinaria, ampliaciones e incluso nuevas fábricas.

Ya, pero todo esto de la fábrica inteligente es el futuro. ¿o no?

En absoluto. Todas estas tecnologías ya funcionan y están operativas en muchas factorías. Estamos hablando de presente, aquí y ahora, de un tren que ninguna industria debe perder. Obviamente, cada empresa requerirá un grado de digitalización diferente, pero la transformación digital de las empresas es transversal a todos los sectores. Las empresas tienen que digitalizarse porque el cliente ya lo ha hecho. Además, es la única manera de afrontar la mejora de productividad (hablamos de un promedio de un 20% sobre la cuenta de resultados) que una gran cantidad de industrias necesitan afrontar ya si quieren seguir compitiendo en el mercado.

Si la digitalización afecta a todos los sectores de la sociedad, obviamente el sector productivo no puede quedarse fuera. De hecho, los países europeos con mayor grado de robotización y digitalización industrial (como es el caso de Alemania) son los que más empleo han creado en los últimos años y los que aguantaron la crisis con más solidez. Las cifras demuestran que no es cierto que la robotización destruya puestos de trabajo, sino que los transforma y, de hecho, crea empleo neto. El tren está en la estación y ya han anunciado su salida, es hora de subirse a él.

Volver arriba